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viernes, 11 de mayo de 2018

Dodecafonía


Historias Mínimas.

El argentino Enrique Anderson Imbert (1.900-2.000) recrea en Dodecafonía el encuentro de Heracles con la Hidra de Lerna de doce cabezas en su segundo trabajo. El mito revisitado.

Ficha de audio:
Texto: Enrique Anderson Imbert.
Narrador: Javier Merchante.
Hidra: Pepa Carrasco.
Heracles: Hugo Sánchez.
Músicas: Cheicon y Arnaud Condé.


Hidra: ¡Qué tiempos aquellos!
Narrador: Dijo la Hidra a su simpático visitante. 
Hidra: No pasaba mes sin que viniera algún héroe a matarme. Llegaba muy ufano a esta orilla, se inclinaba sobre las aguas, me desafiaba a gritos, yo emergía lentamente, para dar más dignidad al espectáculo y él, remolineando su espada me cercenaba cabezas. Caía una e instantáneamente, antes de que se derramase una gota de sangre, nacía otra. Yo me dejaba codiciar por esa vehemente espada: para ponerlas a su alcance estiraba hacia el héroe, silbando y bailando, mis doce cabezas, siempre doce por muchas que él cortara. Al fin el héroe, exhausto, ya no tenía fuerzas para levantar el brazo. Yo lo libraba entonces de la humillación de volver vencido a su tierra. Y así, mes tras mes, me divertía con esos inofensivos decapitadores. Ahora no vienen más: mi fama de inmortal los ha descorazonado. Lo siento. Aquellos juegos entre espadas y cabezas eran una fiesta. Yo esperaba, más o menos tensa, el mandoble, que a veces se demoraba o se precipitaba; y enseguida sentía que la nueva cabeza que me brotaba era como un súbito cambio en mi vida, o que esa continuaba la expresión de la anterior, o que la repetía exactamente. Gracias a esta expectativa mía en que el retoño de cada cabeza era inevitable y, sin embargo, sorprendente, yo me gozaba a mí misma como si fuera música. Tiempo. Puro tiempo. Ahora me aburro; y éstas doce que ves ya no son como notas de una melodía, sino como bostezos en el vacío.
Heracles: Has hablado de tu expectativa de cambio, de continuidad y de repetición. Verás que te faltaba aprender a esperar lo mejor de tu melodía, que es la conclusión. ¿Quieres jugar una vez más? 
Narrador: Dijo el visitante.Y poniéndose en pie, Heracles blandió su espada.







lunes, 20 de julio de 2015

Las estatuas.


Historias Mínimas.

Las estatuas de Enrique Andersen Imbert (Córdoba,1.910-Buenos Aires,2.000). Escritor, ensayista, crítico literario y profesor universitario argentino.

Ficha de audio:
Autor: Enrique Andersen Imbert
Narradora: Antonia Zurera.
Música: Sergey Kovchik (Jamendo).


Todos los relatos de esta categoría con sus textos también, aquí.




Las estatuas.
(Enrique Anderson Imbert)

En el jardín de Brighton, colegio de señoritas, hay dos estatuas: la de la fundadora y la del profesor más famoso. Cierta noche -todo el colegio, dormido- una estudiante traviesa salió a escondidas de su dormitorio y pintó sobre el suelo, entre ambos pedestales, huellas de pasos: leves pasos de mujer, decididos pasos de hombre que se encuentran en la glorieta y se hacen el amor a la hora de los fantasmas. Después se retiró con el mismo sigilo, regodeándose por adelantado. A esperar que el jardín se llene de gente. ¡Las caras que pondrán! Cuando al día siguiente fue a gozar la broma vio que las huellas habían sido lavadas y restregadas: algo sucias de pintura le quedaron las manos a la estatua de la señorita fundadora.